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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Me tuve que marchar

Pobre de mí, qué tonto fui,
fui tan estúpido que te dejé partir.

Me engaño a mí mismo. Creía que tenía la valentía suficiente para enfrentarte, para librar la batalla definitiva: tus labios contra mis labios, tu pelo contra mi cara, mis ojos contra los tuyos. Pero no soy capaz de hacerlo. Soñé que tu mano me buscaba, que tu mirada me encontraba entre la multitud y que te acercabas hacía mí y me llevabas lejos.

Quería escapar contigo, huir de los focos y ser cómplices del viento. Imposible. Los focos te buscan, los flashes te persiguen, el viento me odia. Y no te escapas conmigo. Te escapas con el orgullo, con las rosas rojas y con las promesas rotas. Yo no te quiero para dos horas o tres semanas. Yo te quiero para siempre, para cada minuto y cada segundo.

Te dejo ir. No voy a buscarte. Abandono mis sueños, abandono mi valor. Rechazo tu boca, tu ropa y tu olor. No voy de tu mano y no me atrevo a quitarte el efímero placer que vas buscando. Yo no quiero destinos, yo busco infinitos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Mediocre, patético

"No són tristes totes les vides es visquen com es visquen?"
Mercè Rodoreda

Vivo queriéndolo todo y no tengo nada.
Tengo las horas contadas contigo y no te lo he dicho.
Vine buscando mi suerte a este lugar, por eso ahora no tengo a dónde ir.
A veces te marchas, no sé dónde estarás.
Yo te espero, por cumplir hasta el final.

Lo volverá a negar. Callará, sellará sus labios y no lo aceptará. Vivirá en el doloroso silencio, en el vacío de las palabras que nunca pronunció debido a la pesadumbre que conllevaban. Volverá a estafar. A estafarse. A engañarse. Volverá a mentir. Volverá a elevar la mirada intentando eludir su realidad. Lamentablemente, volverá a disimular.

Tejerá redes imaginarias donde podrá esconderse, donde protegerse. No querrá salir nunca de allí y se hará daño. A veces deja volar la imaginación y fantasea con ser libre, con andar descalzo. Huye, huye, huye. Únicamente quiere escapar. Podrá ser consciente de sus actos, pero ni los vive ni los siente, para él sólo suceden. Continuó con su falacia y construyó un gran muro repleto de nombres. Muchos de ellos eran simplemente letras; trazos marcados caóticamente. Otros constituían palabras cargadas de gran valor como en su día lo tuvo la palabra “Dios”.

Soledad, no. Eso no tenía cabida en su mente. Sentía manos, manos que lo sujetaban, que le hacían seguir hacia delante. Sin embargo, constantemente se sumía en inseguridad y escepticismo, viéndose incapaz de afrontar su mundo y parco en posibilidades de triunfo. Pero no podía rendirse, tenía que luchar y superar sus temores. Mientras tanto, veía múltiples miradas, pares de ojos que se fijaban en él: “¡Qué pequeño soy!” - se repetía una y otra vez. Y se sentía idiota, ínfimo, objeto de mofa y risa, mediocre, patético.

Todo avanzaba, siguiendo su curso natural pero, en cambio, sus pies seguían firmes en la áspera tierra. No querían avanzar. Algo los retenía. Entonces se sintió impedido, incapaz de hacer cualquier cosa. Se sentía incómodo con sus dudas y con sus dinámicos pensamientos. Ahora blanco, más tarde negro. Sentía lástima. Lástima hacia su forma de ser, de pensar y de actuar. Sentía miedo, envidia, rencor, inseguridad, autocompasión, cohibición. Y seguía en su espiral, en su vacio mental, en su propia ausencia. Era algo moral. Pedante. Pasional.

Que cada uno se olvide de lo suyo, por un momento, una noche nada más.

martes, 16 de noviembre de 2010

Euforia #1

Son tan fuertes mis latidos que el sonido de mi voz no se escucha cuando a gritos pide que me haga mayor.

Absurdo. Todo es absurdo. Sin sentido. Siempre esperando algo. Deseando algo. Queriendo crecer. Queriendo avanzar. Lo mejor es esperar. No precipitarse. Ser cauto. La cautela es un don. Y también la perseverancia.

Se educa en la lucha, en que se consigan los objetivos pero nadie comenta lo difícil que es lograrlo. Todo es mentira. Nos mienten y en consecuencia mentimos para protegernos, para no ser libres, para encarcelarnos. Arrepentimiento. Culpabilidad. Y entonces actúa la conciencia. Lo dijo Lisbeth Salander: se debe hacer un análisis de consecuencias antes de actuar. Casi nadie lo hace. Hablamos, actuamos, nos movemos pero pocas veces pensamos. Pensar. Si se piensa es después de haber hablado y actuado.

La conciencia es un cástigo, un riesgo, una toma de percepciones de los actos que se han realizado. ¡Qué viva la euforia! No escuchar a tu mente, no hacerle caso y en su defecto prestar atención al corazón es, sin duda, digno de admiración. Dejarse llevar y no contar las palabras y pasar por alto la respiración y ser quien eres y actuar conforme a tus principios y saltar y reír y andar y disfrutar y gritar.

Por desgracia, todo se reduce a mentira y represión.


jueves, 11 de noviembre de 2010

Idiota

A veces hay que quitar el barro para revelar el amarillo brillante que hay debajo. A veces hay que llevar la flor a la luz del sol para apreciar el enrojecimiento de la rosa. A veces hay que quitar el envoltorio para comprobar lo mucho que te quiere una persona. A veces para ver los verdaderos colores de una mujer, sólo hay que hacerla sentir innecesaria.

No siempre es fácil ver los colores reales de alguien. A veces hay que mirar debajo del barniz masculino para encontrar un frágil ego. Debes ignorar el brillo de una joya para saber que es una copia. Debes sacar la verdad de la oscuridad para ver la belleza de su sonrisa. Sí, la gente esconde su verdadera naturaleza todos los días y, tristemente, nos damos cuenta de ella cuando ya es tarde.

Sin embargo, es más sencillo y rápido dejarse llevar por los sueños, por la imaginación; crear un mundo de fantasía donde todo es perfecto, donde se encuentra el equilibrio deseado. En ese mundo de mentiras, falacias y sofismos (J..) nos sentimos bien, felices. Una felicidad errónea basada en creencias, suposiciones e incluso delirios. Y en realidad, nada es tan fácil. Nada es fácil. En el mundo onírico te dejas llevar por los deseos. Por tus deseos. Por cómo te gustaría a ti que fuera la realidad que estás viviendo. Vives en tu mundo ansiado rodeado de las personas que te hacen sentir libre.

Pero llega el día en que entiendes que ese mundo no es permanente, es temporal y efímero. Tus deseos, sueños y fantasías terminan cuando descubres a la persona. Cuando ves sus colores reales, su verdadero ser. La perfecta y sublime apariencia creada en tu mente sólo era eso: una creación, un engaño para mantenernos felices por un breve espacio de tiempo. Es una cura transitable que no sirve de nada, únicamente para alejarte y evadirte de la realidad y no tener así que enfrentarte a ella. Es triste pensarlo y decirlo, pero más triste aún es saber que lo hemos hecho. Somos vulnerables a los deseos, a las ilusiones, a las emociones, a los impulsos, a los placeres; a la felicidad.

Algún día encontraremos el camino soñado. Dejémonos llevar, que las cosas surjan… Por ahora y mientras el tiempo pase, recordaremos lo sucedido pensando: idiota, idiota, idiota.